Los motivos por lo que somos maestros ya no tienen la menor importancia a estas alturas del partido, lo que sí es importante y de acuerdo a la lectura es hacer esa reflexión “porque soy maestro" Cuantas verdades que estoy segura nos hemos visto reflejados en cada uno de los párrafos, nos va llevando por todos esos caminos que ya hemos recorrido, la inseguridad, la incertidumbre, angustias, desanimo hasta trasformar todo lo anterior en satisfacción.
Conforme pasa el tiempo, debo de ir madurando y adquiriendo las destrezas necesarias, para que de esa forma pueda adquirir seguridad cuando hablo de un tema, si lo conozco se que cualquier pregunta que me hagan la podre contestar sin miedo a quedar mal, es en este momento cuando dice Esteve que adquirimos la libertad y sobre todo la seguridad de lo que digo y hago.
Sin importar la materia que imparta debemos hacer sentir y abrir los sentidos a los jóvenes para que piensen y sientan y de esta forma desarrollen sus habilidades y el gusto por adquirir nuevas experiencias, si yo invierto un poco de tiempo y logro demostrar y convencer para que me va a servir conocer y dominar el tema de hoy ganare la confianza el camino sea más fácil de recorrer.
Para esto debo de prepararme día a día y aceptar que los jóvenes no son los de ayer, mucho menos los de mi generación, en la medida que lo aceptemos, lograremos convencer y trabajar en armonía. Nuestra labor es tan grande y tan importante que podemos ejercer una gran influencia en los jóvenes, somos su ejemplo causando una gran influencia, porque somos un modelo a seguir.
Si a lo largo de nuestro pasar por las aulas seguimos sin aceptar cual es nuestro trabajo, no me preparo, ni escucho a mis alumnos y sigo estando a la defensiva porque no se me comunicar y no logro crear el interés por mi clase, me debo de preocupar por buscar nuevas técnicas, porque el renunciar es algo que difícilmente haremos.
El profesor ideal: Este punto es muy importante, porque aquí podemos encontrar una forma muy personal y atractiva de impartir la clase o me regreso a los tiempos de estudiante y tomo de ejemplo esos estereotipos negativos de mis maestros: prepotentes, porque si yo sufrí mis alumnos también, esto es lo peor que podemos hacer y cuántos de nosotros lo hacemos. Cuantas veces nos gusta sentirnos los “todo poderosos” nuestra verdad es absoluta y no aceptamos una corrección u opinión, nuestra labor va mas allá, el alumno debe de tenernos confianza, no somos dioses para saber todo y ellos lo saben, cuantas veces humillamos, debemos reconocer nuestras limitaciones.
La disciplina en un factor muy importante, esta se dará cuando se conjuguen 2 factores: la personalidad del docente y la experiencia que se vaya adquiriendo al paso del tiempo, cuantas veces un docente así como inicia así termina. Debemos de considerar el nivel que nuestros programas deben de tener no tiene caso que tengan un nivel tan elevado que al final del curso el logro sea nulo, YO SOY: ingeniero, licenciado, maestro o doctor pero mi alumno es un estudiante de bachillerato.

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